Seguridad Alimentaria

LA  SEGURIDAD  ALIMENTARIA  COMO  UNA  POLITICA  DE  PAZ

PROPUESTA:  El Estado Colombiano debe garantizar las políticas adecuadas para que los principales componentes de la Canasta Alimenticia se produzcan en el país, generen empleo e ingresos en condiciones de rentabilidad favorable para los campesinos y productores agrarios, de manera que la justicia en el Campo abone la Paz en todo el país y todas las y los colombianos puedan satisfacer sus necesidades alimenticias básicas.

Marco de Referencia:  Colombia ha perdido su capacidad para producir sus propios alimentos. Esto ha generado durante la vigencia de las políticas neoliberales: desnutrición infantil, creciente desempleo, inequidad social, estímulo a la producción de hoja de coca y ha alimentado la violencia. A la ruina de los campesinos y numerosos empresarios agrarios, se unió la masiva importación de alimentos: maíz, trigo, soya, etc. Pero el mundo ha cambiado:  1º. La crisis energética y el inevitable encarecimiento del petróleo que vendrá en el futuro, inclinan la balanza para convertir los cereales y otros cultivos en bio-combustibles. Los bajos precios internacionales de esos productos son cosa del pasado. 2º. El cambio climático producirá inviernos más fuertes y sequías más largas, desestabilizando los volúmenes de cosechas e incrementando los problemas alimenticios para la mayoría de habitantes del país. Colombia afronta un enorme riesgo, pero también una gran oportunidad:  Hay que devolverle la pujanza al Campo, a través de los estímulos que una Democracia actuante exige y permite:  la recuperación de la propiedad democrática de la tierra y el uso ecológico de las aguas y suelos, el decidido liderazgo Estatal a través del apoyo financiero e institucional para invertir en la gente del campo, para que trabaje, se desarrolle y produzca en paz, integrada a toda la nación.

Objetivos de una Política de Seguridad Alimentaria:

1. Propiciar la creación masiva de trabajo en el Campo colombiano para devolverle la capacidad de aporte y reconocimiento a su población y a los empresarios agrarios.

2. Estimular un mercado nacional de alimentos que garantice el abastecimiento de los habitantes de las ciudades, del propio campo y de las industrias que los utilizan como materias primas. Garantizar reservas adecuadas para prevención de catástrofes.

3. Los productos del campo deben lograr en los mercados precios rentables que remuneren satisfactoriamente a quienes trabajan en ellos.

4. La asistencia tecnológica estatal y privada debe llegar a todas las comunidades campesinas, para que los productores del campo puedan competir dentro del mercado local y mundial.

5. El Estado debe crear un sistema de protecciones arancelarias que defienda una producción eficiente, al tiempo que estimule el constante incremento de la productividad, en condiciones de rentabilidad.

6. En todos los Municipios del país deben operar Programas Ambientales en coordinación con el estímulo a los de Producción, para que el crecimiento sea sostenible y se recuperen rápidamente las aguas y áreas deterioradas.

7. El auto-abastecimiento nacional debe contar con políticas de integración internacional que permitan exportar excedentes de alimentos, especialmente procesados, a las naciones del Continente, estimulando la integración Latinoamericana.

8. Lograr la reactivación auto-sostenible del campo nacional significa garantizar herramientas de trabajo e ingresos a la población que hoy vive del cultivo de la coca y a la que se ha vinculado a grupos armados.

Herramientas:

El Estado debe recuperar su papel como ordenador de las relaciones sociales, económicas y ambientales del país. El Estado neoliberal ha fracasado. El próximo Gobierno debe concertar un ambicioso plan de aclimatación de la paz en los campos, que combine acciones sociales, económicas, ambientales y políticas, a través de programas coordinados a varios niveles:

A. Democratización de la propiedad agraria:

- Devolución de las tierras arrebatadas al campesinado por el paramilitarismo.

- Confiscación de los latifundios inexplotados, logrados con base en rentas del narcotráfico y actividades ilegales, para devolvérselos a quienes los trabajen.

- Estructurar Planes de Manejo de tierras que estimulen la democratización de la propiedad agraria en todo el país, con prioridad en los municipios con altos índices de violencia.

B. Apoyo  Tecnológico y Ambiental a los productores:

- El Estado debe activar con urgencia sus Instituciones de Investigación Agropecuaria para concentrar sus esfuerzos en ampliar en condiciones sustentables los cultivos de la canasta alimentaria y su transformación agro-industrial. La extensión y apoyo tecnológico deben recibir prioridad, en esfuerzo coordinado con los Departamentos y Municipios.

- A través de Asambleas de Productores y Habitantes de las veredas y municipios, de discusiones en los Concejos y Asambleas Departamentales, se deben activar los Programas de Manejo de Tierra y Recursos Naturales, para que al tiempo que se aumentan la producción y el ingreso, se protejan y recuperen las Cuencas de Agua y se aprovechen los recursos, con respeto por la naturaleza y sus habitantes.

C. Apoyo al Mercadeo:

- Sin perder de vista los precios internacionales de mediano y largo plazo, debe el Estado definir una protección arancelaria adecuada y una política de importaciones que garanticen el auto-abastecimiento local, así como estimular el acceso a mercados externos para la producción excedente, especialmente de los productos procesados por pequeñas y medianas empresas.

-  Se deben apoyar todos los esfuerzos privados auto-gestionarios y no-monopólicos que fomenten el oportuno y creciente intercambio regional, nacional e internacional de productos del campo.

D. Apoyo Financiero:

El Estado debe recuperar la soberanía sobre el Ahorro Nacional, para que se de el apoyo crediticio necesario, a tasas de interés no-especulativas, con plazos y montos que estimulen la producción. El Estado debe garantizar los Fondos para los pequeños y medianos cultivadores. Las grandes propiedades deben pagar impuestos significativos, que tendrán como destino financiar la ampliación democrática de la propiedad.

La mejor política de Paz para Colombia es devolverle a las y los colombianos la capacidad de trabajar en condiciones decentes, rentables y sustentables. La recuperación de la pujanza del Campo y de sus habitantes, de sus Instituciones Educativas, sus Sistemas de Mercadeo, sus Sistemas de Difusión Tecnológica y Protección Ambiental, pasa por una estable y decidida política estatal de apoyo y re-creación del tejido campesino. Una política cuyos frutos logre que el Campo y sus gentes pasen de ser víctimas del conflicto, a ser creadores de riqueza y tecnologías propias, sustentables y de punta, que aprovechen el apoyo de una verdadera democracia para que el inmenso paisaje verde del país florezca y se preserve y utilice creativamente su riquísima biodiversidad y dotación de agua, para beneficio de las presentes y futuras generaciones de colombianos y del mundo.

Jaime Torres / Polo IDS - Alemania